Todo obedece al dolor, a eso que quisiera arrancarme con las manos que ya ni fuerza tienen. Arrancar ese algo, ese nada, ese vacío que amenaza con estallar y hace perder la razón.
Dejar de pensar, dejar de imaginar recordar, querer y desear, dejarlo todo, dejar todo eso que golpea, que araña por dentro… sin poder, sin querer hacerlo.
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