Y te preguntabas
Y te preguntabas que hacer con todo esto, que hacer con el hambre que tienen tus manos, con la sed de verte que tienen tus ojos. Y decías que los fantasmas de las habitaciones eran compañeros que te enseñaban que la transición de la carne al vacío no dolía.
Y mírate ahora, perdido y confundido entre los laberintos de un despropósito que sólo tú sabías que existía; hiciste de las torres las estacas que se entierran en lo profundo de tu abismo, hiciste que las cúpulas se desplomaran por tus falsas creencias, que todo es eterno, que todo amanece para ti. Transformaste lo bueno en nada.
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